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Cosos 2

Ficha de Zephel.

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Ficha de Zephel.

Mensaje por Zephel Seiffert el Jue Dic 15, 2011 8:37 pm

Su figura ingresó al peculiar cuarto con un avance normal, caminando con pasos suaves mientras la serena mirada recorría la total extensión del lugar en forma detallada, analítica. Se detuvo un corto instante para contemplar el asiento donde supuso debería responder la serie de tediosas preguntas como lo habría hecho antes su hermano menor (Aun si era cosa de minutos, nadie podía negar que Zephel era el más maduro del par). Sin mayor demora, continuó la trayectoria hasta finalmente sentarse, cruzándose de brazos en un gesto más serio que arrogante, porque de altanero nada tenía. Con un parche cubriendo uno de sus ojos, su rostro lucía despierto, atento, pero carente de mucha expresión, mostrando un aspecto algo serio.

-No perdamos más tiempo, que sea rápido- pronunció con tono grave, calmo por lo demás, oyéndose demandante, la verdad era que no quería prolongar tanto la extenuante entrevista. Sus parpados denotaban no precisamente pereza, sino más bien desgano, una tranquilidad difícil de apreciar. Aguardando a la primera de las preguntas, separó sus brazos, examinando con la mano diestra una de sus bolsillos, extrayendo del mismo una cajetilla de cigarros y un encendedor.

Lo básico…

Nombre Completo: “Todos tiene uno, ¿Por qué tu serias la excepción?”

-Zephel Seiffert, el apellido es alemán, por si te lo preguntas… ni tan común, creo- se encogió de hombros, siendo preciso con la respuesta, prefiriéndolo así. Sacó un cigarrillo de la pequeña caja y lo situó entre sus labios, acercando el encendedor al extremo y prendiéndolo tras dos intentos, dando la primera calada, aspirando bien el humo -Sigamos- tras coger el cigarro entre dos dedos de su diestra, hizo un gesto con la otra mano, dándole a entender al otro que continuara.


Apodo: “Algún nickname, sobrenombre, insulto o como sea que te digan. No es obligación tenerlo, aunque claro, pensaría que te quieren poco~”

Levantó apenas las cejas tras la interrogante, mostrándose pensativo al no ser muy de apodos. Los tenía como todo el mundo, pero pocos en verdad. Sonrió a medio labio al recordar los usados por su hermano Darius, al tiempo que daba otra calada.

-A ver… Zeph sería el más recurrente de los pocos- retuvo el humo durante la respuesta, soltándolo al proseguirla, contando con los dedos de la mano desocupada Están también el de señorito, idiota, señorito idiota… edificio ambulante… puto… ¡Como sea! Consulta a mi hermano, el inventó los anteriores y la verdad, hasta ahora solo él me trata con esos- admitió, al mismo tiempo el lo trataba de enano o similares, solo por fastidiarlo un poco.


Inclinación Sexual: “Hacia donde miras~ Oh, vamos, ni tú crees el ser normal, ¡Confiesa!”

-¿Eh?- no se alteró demasiado por la pregunta, casi nada, solamente arqueó una ceja en un gesto incrédulo, cuestionándose a sí mismo la relevancia de tal pregunta -Ahora es cuando la información recopilada por ustedes comienza a enrarecerse…- aspiró de nueva vez el cigarro, cuyo tabaco y papel se consumían lentamente, dignándose a responder la particular pregunta -No discrimino entre géneros, si hablamos de gustos veo a la persona por el interior y bueno, el resto del cuento ya lo supondrán- roda los ojos, negando con la cabeza -Soy pansexual, pero aun con el pensamiento implicado, no me niego al sexo casual- explicaba su inclinación con total naturalidad, eran pocos los temas cuya índole le complicara el tratarlos. Golpeó suavemente el puro con el pulgar, botando sus cenizas.


Raza: “Es lo más importante, ¿Qué rayos eres?” (Listado de Razas)
-Soy un licántropo, o un hombre-lobo, tu entiendes- contestó e hizo una pausa, prefiriendo agregar información para especificar ciertos puntos -Pero soy uno de nacimiento, con clan y todo lo demás… purasangre, no me volveré loco una vez la luna aparezca como les pasa a esos infectados neófitos- frunció algo el ceño al referirse a ellos. Si bien no tenía nada en su contra, los desastres cuyo descontrol ocasionaba solían recaer en el por ser el líder.

No siempre se podía “amaestrar” a los novicios, algunos gustaban de esparcir el caos o simplemente no pretendían unírseles. Exterminarles a veces era el mejor remedio.


Háblame de ti…

Edad: “Sorprenderás a muchos, ¿No?”

-¿Sorprender?- sonrió un poco, divertido -Contigo al lado, lo dudo- reía por lo bajo mientras liberaba el humo, adquiriendo una expresión ligeramente más alegre -Tengo veintitrés años, igualmente mi hermano porque somos mellizos, pero para su desgracia soy mayor por algunos pocos minutos- la sutil sonrisa antes esbozada se amplió al recordar los frecuentes fastidios del otro licano.


Cumpleaños: “¿Cuándo comenzó tu existencia? Danos fecha~”

-No podía faltar…- se echó algo para atrás, apoyando la espalda en el asiento, hastiado con oír el neto nombre de esa celebración -Catorce de Abril, pero no lo celebro y así con muchas otras fiestas… Navidad, por ejemplo, rara vez le obsequiaré algo a alguien…- no le agradaba moverse de aquí para allá comprando infinidad de presentes a tanta gente, insignificante en su mayoría -Con Darius es distinto; si buscas regalarme algo, mejor ahórrate el dinero o dáselo a mi hermano… al muy vago todo le sirve. Fumó otra vez, terminando el cigarrillo y después pisándolo.


Nacionalidad: “Lugar de Origen, dah.”

-Frankfurt am Main, Alemania.. o simplemente Frankfurt, con mi vieja tribu, solíamos vivir en las afueras de la ciudad misma... a mi padre nunca le agradó mucho la urbanidad, ni los humanos corrientes, preferia la libertad del bosque- se encogió de hombros, si bien compartía el gusto por la libertad, no le importaba vivir en la ciudad o compartir con sus habitantes.


Oficio: “¿Qué es lo que haces? Además de ocupar espacio, respirar mi oxigeno, etc.”

-La sangre de mis victimas es mi sueldo; mato por dinero- esboza una sonrisa extrañamente gentil, explicando con tonalidad parsimoniosa, una amabilidad tétrica -Piensa lo que quieras, seré sicario, pero conozco mis principios. No mato a cualquiera, soy selectivo, elimino a la peor calaña criminal… ¡Qué diablos! Hago un bien social, las podridas calles de esta ciudad se tornan seguras por cada cabeza que yo hago rodar- chasqueó los dedos ante lo último. Defendía su ocupación con argumentos validos, quizá de forma demasiado enérgica. Ejercía una clase de justicia distorsionada y cuestionable, no obstante, no habían remordimientos al ejecutar gente más mala que él y habiendo dinero de por medio. Asimismo, la paga era buena, le permitía comer y obtenía información vital (Contactos, nombres específicos, la situación de las calles, etc.).

Suspiró cansino, continuando.

-¿Qué? ¿Pensabas oír algo noble?- lucía neutral, pero con un aire levemente juguetón, igualmente su tono- Bueno, soy líder del clan de licántropos, mi hermano me “ayuda”- realizó las comillas con los dedos, moviendo luego la mano, restándole importancia -Funcionamos como un monopolio; la creación de otros clanes o grupos esta rotundamente prohibida. Los absorbemos y se nos unen pacíficamente, o en su defecto, tomamos las medidas correspondientes- sonrió cómplice, con malicia -Lo hago para evitar ciertos problemas... tú comprenderás: Ocupo un cargo importante, debo protegerlo haciendo cumplir ciertas reglas- se acercó al contrario, susurrándole -Mis reglas.


Personalidad: “¿Cómo actúas? ¿Cómo piensas? Si es que piensas, claro. Solo descríbete.”

Previó la pregunta, era obvia tal interrogante y aun habiéndola respondido un par de veces en ocasiones pasadas, responderla nuevamente no volvía las cosas más sencillas. En una mímica pensativa, situó la mano bajo la barbilla, analizando su persona y armando gradualmente la respuesta, permaneciendo en aquella posición algunos segundos, acompañado de un silencio espectral, prolongado.

-Me he topado con numerosas personas que dicen ser complejas; yo no soy una de ellas- finalmente, comenzó -Considero ser alguien simple, fácil de entender, pero al mismo tiempo multifacético y selectivo… obviamente adoptaré distintos comportamientos dependiendo de la persona y situación con la que trate- explicando su breve introducción, esperaba sus oscilaciones de humor y personalidad resultaran entendibles -¿Puedes ver mi rostro? De seguro has notado una constante seriedad, o indiferencia, falta de ánimos quizá… lo mismo que todo el mundo suele ver, predeterminadamente me muestro así naturalmente, como alguien serio, callado y de pocas palabras- la descripción dada parecía apegarse con perfección a la primera impresión que la gente tenía acerca del licántropo -Aun con gente más cercana mantendré algo de esta seriedad que vez, es algo congénito, no puedo hacer mucho al respecto, te pareceré frio y distante varias veces, pero quienes me conocen de verdad no tendrán problemas con aquello- frecuentaba hablar lo justo y necesario, a veces emitiendo unas cuantas palabras, otras recitando prolongados discursos como el anterior, cuya expansión aun subsistía -Dependiendo de cómo vaya la plática, podre soltar alguna broma, comentario, cualquier cosa… Te hable de gente cercana ¿No? La cercanía es relativa, pero según te ganes mi respeto o afecto, obtendrás también un amigo o guardián, porque esa gente especial siempre podrá contar conmigo, les protejo y hago lo posible por no defraudarlos… aun cuando no entiendan porque podría sacrificar cosas tan fácilmente.

A medida avanzaba su locución, el tono empleado era suave, hasta gentil. Hasta el momento, se refirió solo a los tratos buenos, era hora de los malos o simplemente no muy agradables. Una mano inquieta había comenzado a jugar con el encendedor, haciéndole expeler pequeñas chispas a intervalos, cuya existencia se extinguía a efímeros segundos, avanzando escasos centímetros.

-Por otro lado, puede ser alguien cruel, despiadado, sínico e hipócrita ¿Ya no te parezco buena gente? Nunca lo fui, es cosa de cómo lidies conmigo, puedo ser tan leal como sanguinario, yo decidiré- sonrió ladino, con cierta malicia -Sin querer sonar egocéntrico, soy bastante inteligente, calculador por lo demás, asimismo me gusta tener el control de la situación, cosa que siempre se me ha dado… no me verás nunca andar un paso delante de ti, pero siempre lo estaré, si las cosas parecen irme mal es porque así lo planeé, si crees manipularme seguramente la cosa es al revés- parecía fanfarronear, pero era de todo menos arrogante, simplemente era honesto. Dejó el encendedor de lado, guardándolo -Todo eso me hace un buen líder, no soy impulsivo, pero pienso lo suficientemente rápido para reaccionar a tiempo y correctamente, seré persistente en su dosis correctas y dejo las armas como ultimo recurso… supongo que eso es todo, oscilaré entre facetas bastante distintas, pero son diferentes relaciones... Pareceré de hielo, mas no lo soy- como antítesis, esbozó una sutil sonrisa, apacible.


Gustos y Disgustos: “Si me haces explicarlo, te enlisto como idiota.”

-No deberás explicarlo, imbécil- pronuncio la última palabra con saña, entretenido con un entrevistador tan vacío de mente, o solo estaba tan cansado como Zephel -Mis gustos son tan simples como yo: La tranquilidad a mi alrededor, leer, gente interesante, la buena compañía… pero esa última es difícil de hallar hoy en día- iba enumerando con sus dedos, deteniéndose al final, encogiéndose los hombros -¿Qué se yo? Lo normal, pasarla bien, el sexo, salirme con la mía- de repente, recordó un detalle menor, pero mencionable -Soy algo morboso, no lo negaré, me atrae algo el gore, el terror, esas cosas retorcidas que normalmente espantarían a los demás.

No había más que agregar, hora de los disgustos.

-Tampoco alargaré mucho esta sección; obviamente lo contrario a lo anterior: El ruido excesivo, no dominar bien la situación, que se metan con mi gente, la gente demasiado molesta…- allí dirigió una pronunciada mirada al contrario, luego sonriendo inocente, pidiendo en silencio la siguiente pregunta.


Virtudes y Defectos: “Todos tienen un don, por muy insignificante que sea. Defectos, pfff, hay montones.”

-Fácil, por mi personalidad puedo tomar esas decisiones cruciales, difíciles de llevar a cabo, hacer lo que el resto tiene miedo de realizar, puedo llevar esa frialdad tanto a cosas como asesinatos o a asuntos más profesionales... sumale mi inteligencia, también la lealtad a mis cercanos- la respuesta no requirió mucha formulación, conocía sus capacidades, sus ventajas, sus limites -Defectos... bueno, en primeros encuentros no inspiro mucha confianza, intimido por carácter y apariencia, podrías considerarlo como un problema a la hora de relacionarme, pero rara vez me importa.


Enfermedades, Tic, Manías o Marcas: “No todos tienen este detallito siguiéndolo~”

-¿No es obvio?- arqueó una ceja, señalándose el ojo derecho, cubierto por un parche -Soy ciego de este ojo, producto de una pelea contra mi padre, la cicatriz no es muy visible... ¿Manías? No realmente, tengo el hábito de fumar, pero no soy de quienes gastan una cajetilla por día.


Fetiches: “Uuuuuh… Quiero saber qué tipo de respuesta me darás.”
Se carcajeó un poco, negando con la cabeza ¿Qué diablos buscaban haciendo esas preguntas? ¿Eran otro montón de depravados? Quién sabe, mejor era resignarse y contestar.

-Creí haber pasado ya la sección de preguntas extrañas- comentó entretenido, con voz estable -Bueno, soy más sádico que masoquista, de lo ultimo disfruto también… pero prefiero ocasionar yo el dolor de distintas maneras, tengo cierta predilección por el uso de cuerdas- admitió con cierta picardía, lo morboso de la temática no dejaba de divertirlo -No miento si te digo que soy un maldito experto con las sogas, cadenas, amarres, esas cosas… al mismo tiempo conozco bastante del BDSM en general- pensó algo más, pero eso era todo -Eso sería ¿Te parece poco? Entonces anda con el parafílico de mi hermano, es un maldito enfermo.


Que no se te suba el ego…


Descripción Física: “Como eres a vista, ¿Tienes algo que destaca? Qué sé yo.”

-No le veo el sentido si ni siquiera tomas nota, encima estoy frente a ti, pero ya me acostumbre a la rareza del lugar- se levantó de su asiento, estirándose para desperezarse -Primero, mi único ojo funcional es color azul, el otro también lo fue, pero con el tiempo la iris fue muriendo hasta tomar un tono grisáceo y opaco, ahora uso esta cosa para no espantar… tanto- se rascó la mejilla, negando con la cabeza para espabilarse, continuando la prosopografía -Mi cabello es negro, medianamente largo, cae liso así que no me molesto en arreglarlo demasiado, pasará mi nuca por algunos centímetros- miró por sobre su hombro, asegurándose -Mi piel es clara, sin exagerar dentro lo pálido, no soy tan gélido como mi temperamento… ¿Qué más? Mi estatura, supongo… mido un metro con ochenta y cuatro centímetros, altura que me contenta, no envidio a quienes les deba elevar la mirada para dirigirles la palabra- se llevó las manos a la cintura -Músculos tengo porque me entreno algunas veces a la semana, tan marcado como quiero, sin exagerar y aun luciendo delgado.

Al terminar, volvió a sentarse, cruzándose de brazos.

-Sería todo; lamento decepcionarte, querida, el de moda estrafalaria y tatuajes es mi hermano… yo soy el aburrido.


Poderes: “Todo tiene un límite. Tú solo puedes tener 3 como máximo. Y recuerda bien, tú no eres Dios, ni tendrás tanta suerte”

-¿Quien mierda es dios?- arqueó otra vez su ceja, bufando -Al grano... como licántropo autentico puedo pasar entre cada fase lupina como me plazca, ganando superioridad en varias áreas como lo son fuerza titanica, velocidad furtiva, sentidos agudizados. Como humano o lobo, puedo usar mi umbraquinesis, una practica que consiste en el control de mi propia sombra como arma, pudiendo desdoblarla del suelo, haciendo que adopte distintas formas, normalmente tentáculos cuya textura varío a voluntad, pudiendo realizar ataques cortantes, punzantes, o bien simples sogas con fines de dominación. También soy bastante experimentado con la Katana japonesa... ¿Que diablos? Puedo presumir si quiero; soy un jodido maestro con las espadas, usaré dos al mismo tiempo sin problemas.

Extra: “¿Algún datito curioso que quieras dar?”

-Nada de nada.


Mascota: “Ni lo preguntes, cualquier cosa que lleves a rastra de manera sumisa puede ser tu mascota, eso creo…”

-Un conejo blanco, se llama Harry.


Accesorios: “Lo que sea que lleves como extra contigo. No, tu mascota no cuenta acá”

-Solo el parche.


En fin…


Historia: “¿Qué paso? Ahora prefieres quieres callar, ¿No? Cuéntale al publico tu vida, pequeña rata.”

-Mi historia… empezaré por mi nacimiento, claramente… Nací junto a mi hermano con algunos minutos de ventaja, somos mellizos claramente y ya he mencionado al enano en repetidos momentos de esta entrevista, su nombre es Darius- compartían la misma historia, por lo cual inevitablemente se centraría a ratos en él- Nuestra madre... nunca la conocí, falleció poco después del parto, dejándonos al cuidado de nuestro igualmente difunto padre, un hombre frío y algo tiránico si no se le complacía. Nos criaron dentro de un clan de seres como nosotros, licanos purasangre, mayormente guerreros liderados por nuestro padre, cuyo puesto yo heredaría una vez pasara a mejor vida, pero el destino lo querría de otra manera- narraba con acento misterioso, repasando la historia imagen por imagen en su mente, como una película demasiado lucida para su gusto -Consciente de mi futuro cargo, era el más aplicado de los dos, estudiando y entrenándome para ese día, abstrayéndome un poco de mis amistades, aunque igualmente las tenia… Darius sería más conocido, pero yo follaba más.

No contuvo una risa hilarante, no muy duradera, pero expresiva. Iba a modo de inofensiva chanza, pero nuevamente, era la verdad. Era el futuro heredero ¿Qué esperabas?

-Darius… demasiado perezoso y vago, no era de sorprenderse que se ganara constantes retos de mi padres, además de los severos castigos. El viejo era agresivo, pero Darius impulsivo, chocaban a menudo y las cosas nunca salían bien, hasta que un día lo peor sucedió y adivina quien interfirió- se cruzó de brazos por enésima vez -Se enfrentó al mayor en combate, pero el apenas sabe pelear, casi lo mata… mi padre no iba a detenerse, creo que nunca supo cuanto lo odiaba, mejor dicho, cuanto se odiaban… yo no quería a mi progenitor, siempre me preocupé por mi hermano menor- cruzó los brazos tras su cabeza, aparentando un relajo nostálgico -Le salvé la vida al crío, me costó solo un ojo, pero hubiera sido una mayor pérdida su muerte… Dicen también que perdí un padre ese día a mis manos, que nos deje huérfanos- negó con la cabeza, cerrando los ojos -Asesiné a un mal hombre protegiendo a un familiar, nada más.


¿Cómo llegaste a la ciudad?: “Confiesa de una vez, ¿Qué te trajo a este basurero?”

A eso voy, tranquilo... tras la muerte de mi padre, expulsaron a Darius de la manada por haber sido derrotado, y a mi me otorgaron el puesto de nuevo líder, el cual rechacé para seguir cuidando del enano... ¿Que puedo decir? Soy un buen hermano, lo quiero, así que vagué junto a el hasta poder asentarnos en un lugar estable para comenzar de nuevo.

Y henos aquí.

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Origen: Date Masamune - Sengoku Basara.

Zephel Seiffert
Zephel Seiffert
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